El verano es un tiempo proclive a que las muertes m谩s diversas se conviertan en acontecimientos medi谩ticos de primer orden. Provenientes del 贸bito de futbolistas o escritores, el est铆o se provee de l谩grimas de cocodrilo en abundancia. Nosotros, por nuestra parte, queremos anticiparnos a la parca -esperamos que no demasiado- publicando vida y milagros del asesino Manuel Fraga antes de que en su funeral se adorne con las galas de "dem贸crata de toda la vida".
Lo m谩s f谩cil, ahora que Manuel Fraga entra en la recta final de su vida pol铆tica, ser铆a seguir igual, maquillar el olvido, presentar la memoria como si fuera cierta, hacer ver que nos preocupamos por la verdad, insistir en que la transici贸n de la dictadura a la democracia fue mod茅lica. Es un fracaso de la sociedad espa帽ola que Manuel Fraga haya podido llegar tan lejos sin rendir cuentas, sin pedir perd贸n por las violaciones de los derechos humanos cometidas por los gobiernos del general Franco y de Carlos Arias Navarro a los que perteneci贸. Fraga nunca se ha arrepentido de nada y la democracia construida con los andamios del franquismo le ha dejado hacer.
Manuel Fraga Iribarne naci贸 en Villalba (Lugo) el 23 de noviembre de 1922, seg煤n consta en su biograf铆a oficial, y fue miembro de la Falange desde muy joven, seg煤n no consta en su biograf铆a aunque todo el mundo sabe. Ten铆a 23 a帽os cuando consigui贸 una plaza de letrado en Las Cortes y s贸lo 26 cuando fue doctor en Derecho Pol铆tico por la Universidad de Valencia. A los 40, despu茅s de haber ocupado diversos cargos en el Ministerio de Educaci贸n y otros departamentos, el general Francisco Franco lo design贸 ministro de Informaci贸n y Turismo, puesto que mantuvo hasta 1969.
Fraga fue ministro durante una d茅cada, la de los a帽os 60, a la que la Espa帽a actual le debe casi todo. La moral p煤blica se relaj贸 para favorecer el turismo y ni siquiera la Iglesia pudo hacer nada frente al cambio de costumbres. Abandonada la autarqu铆a por in煤til, el general Franco se apunt贸 al desarrollo gatopardesco. Hab铆a que cambiarlo todo para que todo siguiera igual. Renovaci贸n y transparencia eran la clave.
Treinta a帽os despu茅s, el presidente Mijail Gorbachev intent贸 lo mismo en la URSS, pero estaba claro que no conoc铆a la historia de Espa帽a. De haberla estudiado no hubiera sucumbido con tanta facilidad. Glasnot y perestroika eran conceptos que Franco utiliz贸 en los a帽os 60. Los coloc贸 en el escaparate de la opini贸n p煤blica, aunque nunca tuvo intenci贸n de ponerlos en pr谩ctica. Manuel Fraga, como responsable de la propaganda franquista, estuvo al frente de esta estrategia. Hab铆a que aparentar modernidad manteniendo la misma rigidez ideol贸gica y nacionalista.Fraga acu帽贸 el lema 驴Spain is different? para atraer al turismo. Fue el impulsor de los Paradores Nacionales, hoteles de lujo en edificios emblem谩ticos.
La biograf铆a oficial de la Xunta de Galicia, accesible a trav茅s de la web, asegura que convirti贸 Espa帽a en la primera potenia tur铆stica del mundo y que los siete a帽os que pas贸 en el gobierno franquista fueron de legislaci贸n y administraci贸n ejemplares. Como miembro del Gobierno de Franco entre 1962 y 1969, Manuel Fraga fue c贸mplice de varias penas de muerte. La apertura y la mejora econ贸mica hicieron ver a la poblaci贸n que sus sueldos segu铆an siendo muy bajos. Obreros e intelectuales unieron fuerzas como hab铆an hecho durante la Rep煤blica. Hubo huelgas y manifestaciones a partir de 1962, que se extendieron, de forma intermitente, hasta la muerte del dictador.
El r茅gimen castigaba con dureza a los huelguistas y manifestantes. La represi贸n contra los mineros asturianos en agosto de 1964 fue salvaje y nadie se enter贸 debido a la censura informativa impuesta por Fraga.
Fraga impuls贸 en 1962 una ley de prensa, que sustitu铆a a la de 1938, elaborada en plena guerra civil. Aunque eliminaba la censura previa, manten铆a un control f茅rreo sobre todo lo que se publicaba. ABC fue secuestrado en1966. La revista Destino fue perseguida por no respetar al r茅gimen, y su director, N茅stor Luj谩n, fue cesado en 1968 a ra铆z de una condena del Tribunal Superior de Orden P煤blico. Hac铆a m谩s de un a帽o que Destino sufr铆a el acoso de Fraga, con m煤ltiples expedientes y multas, que se resolv铆an sin intervenci贸n judicial. Peor suerte tuvo el rotativo Madrid, que en el mismo1968 fue secuestrado. Tres a帽os despu茅s, Franco dinamit贸 la sede del peri贸dico. El edificio se vino abajo. Fue un castigo ejemplar.
Fraga ocult贸 en 1966 el accidente con armas nucleares m谩s grave de la historia. Un B-52 estadounidense se estrell贸 en la zona de Almer铆a con cuatro bombas de hidr贸geno. Tres cayeron en tierra y la otra se hundi贸 en el mar. Ninguna estall贸 porque no estaban armadas, pero hubo fugas de radioactividad. A los habitantes de la zona nada se les dijo y Fraga se ba帽贸 en la playa de Palomares, cercana al lugar del accidente, para demostrar que no hab铆a peligro. Las consecuencias sobre la poblaci贸n fueron muy graves, aunque no ha sido posible determinar con exactitud si los casos de c谩ncer guardaban relaci贸n con las bombas H.
Fraga fue una pieza importante en la represi贸n del general Franco contra la disidencia interna. Su Gobierno firm贸 en 1962 la pena de muerte de Jordi Conill, miembro de la Joventut Llibert脿ria. La presi贸n internacional, a la que se sum贸 el cardenal Montini (futuro Pablo VI) logr贸 que Franco conmutara la sentencia.
Juli谩n Grimau, dirigente del Partido Comunista en la clandestinidad, fue fusilado en Madrid en 1963. Fraga estaba en el Gobierno que mand贸 matarlo a ra铆z de unos supuestos cr铆menes cometidos durante la guerra civil. Su muerte demostr贸 que la guerra no hab铆a terminado, y dio la raz贸n a la oposici贸n democr谩tica en el extranjero que se hab铆a opuesto al ingreso de Espa帽a en la o颅nU y hac铆a todo lo posible para que Franco no fuera admitido en el Mercado Com煤n Europeo.
De la censura y propaganda de Fraga logr贸 zafarse el abad de Montserrat, Aureli Maria Escarr茅, que en 1963 habl贸 con Le Monde. Sus declaraciones representaron la m谩s dura condena al r茅gimen realizada desde dentro y dieron a conocer la opresi贸n que sufr铆a Catalu帽a.
Fraga tambi茅n particip贸 en las sentencias a muerte y posteriores ejecuciones de los anarquistas Francisco Granados y Joaqu铆n Delgado en agosto de 1963, y estuvo detr谩s, asimismo, de las condenas a muerte en mayo de 1965 de los activistas sociales Raimundo Medrano y Eleuterio S谩nchez, que fueron conmutadas.
Fraga ayud贸 a organizar el proceso de Burgos contra 16 supuestos etarras acusados, entre otros cr铆menes, del asesinato, el 2 de agosto de 1968, de Melit贸n Manzanas, jefe de la polic铆a secreta en San Sebasti谩n y torturador de decenas de personas. Franco declar贸 el estado de excepci贸n durante tres meses en Guip煤zcoa. La medida se extendi贸 a toda Espa帽a entre enero y marzo de 1969. El proceso concluy贸 con seis penas de muerte, que fueron conmutadas. Hubo miles de detenidos en el Pa铆s Vascos y m谩s de 300 personas tuvieron que exiliarse.
Fraga estaba en todo. Se preocupaba tanto del terrorismo de ETA como de la Nova Can莽贸 catalana. De ah铆 que Joan Manuel Serrat fue sustituido por Masiel en el festival de Eurovisi贸n de 1968.
Fraga cay贸 del Gobierno a consecuencia de Matesa, un esc谩ndalo financiero surgido de un ajuste de cuentas entre franquistas. Franco lo castig贸 durante cuatro a帽os, hasta que en 1973 obtuvo la embajada de Londres, donde permaneci贸 hasta la muerte del dictador. Carlos Arias Navarro, jefe del primer gobierno postfranquista, lo incorpor贸 como vicepresidente y ministro de la Gobernaci贸n. De 茅l depend铆a que hubiera orden en las calles.
Desde el 12 de diciembre de 1975 y el 7 de julio de 1976, Fraga mantuvo el orden a costa de varias vidas. El 3 de marzo de 1976, por ejemplo, orden贸 el desalojo de una concentraci贸n en la catedral de Vitoria. La intervenci贸n de la polic铆a caus贸 cinco muertos. A ra铆z de esta demostraci贸n de fuerza, Fraga pronunci贸 la segunda frase m谩s popular de su carrera despu茅s del 驴Spain is different?. Dijo 驴la calle es m铆a驴 y su pu帽o de hierro se hizo notar con especial ah铆nco en el Pa铆s Vasco, donde hubo decenas de detenidos y torturados. Las ganas que ten铆a la Espa帽a de 1976 de mirar al futuro lo olvid贸 y perdon贸 todo.
Fraga se recicl贸. Su paso por Londres le sirvi贸 para convertirse en ciudadano europeo y pol铆tico democr谩tico. Fund贸 Alianza Popular ese mismo a帽o para aglutinar a 驴la derecha sociol贸gica驴 o, lo que es lo mismo, para impedir que Adolfo Su谩rez fuera demasiado lejos en las reformas y cayera en la tentaci贸n de pedir cuentas al pasado.
En la UCD de Adolfo Su谩rez hab铆a franquistas conscientes de la necesidad de una reforma a fondo, de una limpieza que repartiera responsabilidades y permitiera empezar de cero. En la Alianza Popular de Fraga se instalaron los franquistas contrarios a cualquier revisi贸n del pasado, y la Constituci贸n de 1978 les ampar贸.
La divisi贸n del centro derecha entre UCD y AP propici贸 el triunfo del PSOE en 1982. Fraga fue jefe de la oposici贸n y all铆 permaneci贸 hasta que decidi贸 ser presidente de la Xunta, objetivo que logr贸 en febrero de 1990, habiendo dado un rodeo estrat茅gico por la Euroc谩mara de Estrasburgo.
Dos meses despu茅s, en abril de 1990, Fraga pas贸 el testigo a Jos茅 Mar铆a Aznar. Alianza Popular se transform贸 en el Partido Popular, una fuerza de centro derecha similar a la de cualquier pa铆s europeo, aunque arrastrando el lastre de un pasado criminal, moral y 茅ticamente reprobable.
El estado de derecho nos ha escamoteado el pasado y la verdad. Permitir que el 煤ltimo superviviente de la dictadura haya alcanzado el ocaso sin asumir las consecuencias de sus actos ha mantenido abiertas las viejas fracturas. La divisi贸n entre la nueva y la vieja Espa帽a es patente en las calles y las tribunas pol铆ticas, y el fantasma de Franco y de todo lo que 茅l represent贸 parece m谩s vivo que nunca desde el golpe de Tejero en 1981. Fraga ha llegado a recordar que los tanques est谩n para mantener la unidad del pa铆s y el PP, en alianza con la Iglesia, moviliza a cientos de miles de personas en contra de una Espa帽aque ven por mal camino.
Extraido del art铆culo del periodista Xavier Mas de Xax谩s publicado en La Vanguardia el 07-07-05.
