Ampliando la primera crónica del 14-N en Priego: “Más de lo mismo…pero menos”, queremos citar ahora al preclaro Juan Díaz del Moral y su imprescindible trabajo “Historia de las agitaciones campesinas andaluzas”, publicado en 1929, para comprobar que las cosas por estos lares prieguenses siguen igual que hace 80 años:
“las agitaciones agrarias, el proceso ascendente del proletariado, adquieren su máxima intensidad en la región que se extiende desde la izquierda del Guadalquivir hasta el pié de las montañas del sur, en la región rica, fértil, progresiva, de cultivo adelantado, de propiedad dividida, de población densa, donde culminan las características campiñesas, donde habitan gentes imaginativas y entusiastas, donde las condiciones económicas del trabajador no le impiden luchar por su redención, donde toda propaganda arraiga y florece; más abajo el movimiento se debilita; más arriba, con la excepción de Villanueva de Córdoba, la semilla del obrerismo se agosta apenas nacida o no llega a germinar”.
Y 80 años después seguimos por estas comarcas “al pie de las montañas”, sin ver (como se ve desde la cima) lo que se nos viene encima y cómo habría que reaccionar para evitarlo.
Ya hemos comentado en más de una ocasión que la apatía y la desmovilización social en Priego y parte de su comarca tiene origen en su propia Historia (con todos sus factores socioeconómicos, culturales e ideológicos, geográficos…incluso psicológicos). También en una carencia de grandes industrias (que es donde más efecto tienen las huelgas) y en la estructural precariedad laboral que desprotege a l@s trabajador@s y les hace caer en las redes clientelares y en el miedo a los piquetes patronales con sus amenazas de despidos y acosos (aunque esta precariedad también se da en otras zonas, como la Campiña, sin que exista la desmovilización que nos aqueja en la comarca).
Pero ahora queremos centrarnos en otra causa fundamental que se nos había olvidado citar y que explica también estas actitudes apáticas. Más bien hemos querido comentarlo días después de la Huelga (donde tod@s debemos ir unidos) para ver si “alguien”, a quien o quienes corresponda, pone remedio en ello. Nos referimos al necesario ejemplo que afiliados y delegados sindicales deben transmitir para que la acción sindical sea creíble, eficaz y secundada.
Plantear esta cuestión nos lleva primero a la crítica del modelo sindical, una vez más, salido de los Pactos de la Moncloa en 1978 y que, en esencia, establecieron una continuidad con el modelo sindical franquista: el Sindicato Vertical. Un sindicalismo amaestrado, burocrático, pactísta…y por ello subvencionado. Un sindicalismo de Estado que, con la llamada Transición, dio cabida a más sindicatos como principal diferencia (pero nada más) estableciendo el juego “representativo” a través de las elecciones sindicales (invento franquista) de cuyos resultados se extraen delegados para los comités de empresa, y en función de ello recibir dineros y liberados que viven del trabajo sindical (en muchos casos sin asistir a sus puestos de trabajo en décadas). Todo ello en detrimento de la democracia directa (las asambleas soberanas de trabajador@s) la combatividad e independencia del sindicato.
La firma de reforma laboral tras reforma laboral, EREs tras EREs, los privilegios de los delegados y liberados, los casos de corrupción y las estructuras jerárquicas e inamovibles de muchos sindicatos que siguen este modelo hacen que éstos sean parte del problema (y no la solución) en la búsqueda de cómo volver a ilusionar a la clase trabajadora y cómo volver a movilizarla.
En este contexto son cientos los casos de actitudes lamentables por parte de afiliados y delegados de los sindicatos mayoritarios, o de los que participan de este modelo sindical, que lejos de dar ejemplo emponzoñan aún más la visión que muchos trabajadores tienen del sindicalismo. En Priego hay más de lo mismo…pero más.
A este respecto recordemos el conflicto que tuvimos desde CNT-Priego con la empresa Planchados Pulido cuando, a través de un curso formativo organizado por UGT (cuya monitora era la mujer del empresario), un compañero nuestro fue despedido de manera caciquil al haber criticado el curso y las irregularidades laborales de la empresa donde se realizaban las prácticas. Críticas privadas que se habían expresado a raíz de un cuestionario telefónico que le hicieron los responsables del curso, y cuyas respuestas fueron facilitadas al empresario para que éste terminara despidiendo a nuestro compañero (además de malos modos). Y que sepamos UGT (a quien le hicimos llegar nuestra protesta) no expulsó a nadie.
También con motivo de las huelgas del 29-M y 14-N much@s trabajador@s del Ayuntamiento afiliados a CCOO y UGT, así como delegados sindicales de estos sindicatos en el Comité de empresa, no secundaron la huelga (que sus propios sindicatos habían convocado) dándose además el lamentable espectáculo de que un delegado sindical pidió Asuntos Propios para no ir a trabajar el día de la Huelga (y no perder así el jornal) en una actitud insolidaria y manifiestamente carente de ética (de ética sindical al menos).
Que el propio concejal de personal en el Ayuntamiento, del PP, les tuviera que sacar los colores a más de uno al comentar que todo el mundo tiene derecho a hacer huelga…pero que desde ese momento nadie pidiera Asuntos Propios para realizarla, además de una escena propia para un esperpento, debería ser causa para que “alguien” en esos sindicatos expulsara inmediatamente a esos delegados y afiliados.
CNT fue el único sindicato que estuvo en contra de los famosos Pactos de la Moncloa (y por ello se les marginó) y desde entonces continúa defendiendo las asambleas de trabajadores en cada empresa, sin participar en las elecciones sindicales ni en los comités de empresa, sin recibir (ni querer) subvenciones del Estado, sin tener dirigentes, ni cargos remunerados, ni fijos, manteniendo, como desde hace 100 años, la independencia y la combatividad que da la acción directa sin intermediarios.
Sin que pretendamos que todo el sindicalismo tenga la misma ideología anarcosindicalista que nosotr@s practicamos, sí nos gustaría que los sindicatos salieran de ese modelo sindical (causa del problema) y de esas estructuras jerárquicas y de poder…o que por lo menos aplicaran mecanismos eficaces para deshacerse de tanto afiliado y delegado que mancha al mundo sindical. ¿Por qué no lo hacen?…se admiten respuestas.
PD: Que la patronal, los gobiernos y los medios mediáticos de la derecha (todos ellos subvencionados) no utilicen esta crítica a los sindicatos mayoritarios y al modelo sindical en su provecho. Primero porque hipócritamente ellos son parte del poder (y del poder subvencionado), segundo porque son los primeros beneficiados de este modelo sindical (que pacta, que aprueba reforma tras reforma, que desmoviliza) y tercero porque, en definitiva, a ellos lo que les gustaría sería que no hubiera NINGÚN sindicato (ni subvencionado ni independiente).