La sentencia de este atropello por parte de Mercadona a esta trabajadora la podeis ver en este enlace.
El Día de Córdoba El Juzgado de lo Social número 2 de Córdoba fija una indemnización de 30.000 euros y envía la sentencia a la Fiscalía para que inicie acciones penales contra el responsable de la empresa ernesto mauriz El Juzgado de lo Social número 2 de Córdoba ha condenado a la empresa de distribución Mercadona a indemnizar con 30.000 euros a Elisa I. M. por un caso de mobbing o acoso en el trabajo en Peñarroya-Pueblonuevo. Además, el instructor del caso
ha remitido la sentencia a la Fiscalía a fin de que se puedan iniciar diligencias penales contra M.. T., el responsable del centro que la empresa posee en la ciudad del Guadiato, por considerarle responsable de los delitos que se reflejan en la sentencia.
El fallo expone que M. T. inició "una actitud de humillación permanente" con la trabajadora –contratada en régimen indefinido–, que era "humillada", generalmente, "ante sus compañeros de trabajo y delante de los clientes del establecimiento". M. T., según la sentencia, reprobaba el comportamiento de la demandante con afirmaciones como "no te teníamos que haber hecho fija" o "
eres una perra que no sirves para nada". A ello, el coordinador del centro añadía alusiones a la vida familiar de la víctima: "
No sé por qué vienes a trabajar aquí si tienes dos niños que cuidar y con el sueldo de tu marido tienes de sobra".
Tal fue el grado de tensión que acumuló Elisa I. M. que tuvo que acudir al médico tras uno de los referidos
episodios de vejaciones verbales y psíquicas –"broncas e insultos", según la sentencia– en el trabajo. El 13 de abril de 2002 se le diagnosticó una primera crisis de ansiedad con pérdida del conocimiento. "
Tú lo que tienes es mucho cuento", dijo entonces, según el fallo judicial, la mujer de M. T., quien también trabaja en el citado supermercado.
Esta víctima de acoso laboral sufrió además un esguince de tobillo y, según el relato de hechos de la sentencia, el coordinador de Mercadona la destinó a la caja, donde se pasaba horas de pie. M. T. también obligó a Elisa a
limpiar el supermercado de rodillas y en horario abierto al público "para que la viesen sus compañeros y amigos".