CNT en contra de la destrucción de los Baños de Popea

La afición del ayuntamiento cordobés a los negocios especulativos no tiene fin. Lo mismo cuando estaba Mellado (PSOE) a cargo de Urbanismo, como ahora con Ocaña (IU), el desprecio a los intereses colectivos de la ciudad es total. La tala indiscriminada de árboles, el cambio de zonas verdes por cemento, la legalización de las parcelaciones ilegales, la connivencia con Rafael Gómez y otros en múltiples acciones especulativas, y un largo rosario de actuaciones que demuestra, otra vez más, como se hace política cuando se tiene el poder.

Resulta fácil posicionarse en contra de los planes de la derecha. Cuando gobierna la derecha, el apoyo de los partidos llamados de "izquierda" está presto para animar a la sociedad a movilizarse en su contra, para "mover a la gente". Pero lo que están haciendo es política. Apoyan movilizaciones para favorecer otros intereses, sus intereses. Pero cuando los que todavía se llaman de "izquierda" en época electoral llegan al poder, se acabaron los apoyos, se acabaron las movilizaciones y se acabó todo. Entonces se dedican a hacer lo mismo que sus antecesores, y si pueden, lo empeoran. Para los partidos la política es la forma de hacer negocios y el negocio su forma de hacer política. Poco importa lo que hayan contado el día antes de las elecciones, o el día después.

¿Os imagináis lo que hubiera pasado en Córdoba si el PP hubiera amparado la iniciativa de un empresario privado de destrozar uno de los mejores lugares de la sierra de Córdoba, con el único fin de enriquecer a un megalomaníaco y de engordar sustancialmente las arcas municipales?

Pues hubiera habido manifestaciones, propaganda a rabiar, encendidos discursos de nuestros políticos locales del PCE, indignación popular fruto del muy justo llamamiento de los ediles "izquierdistas", ante tamaña agresión a las cordobesas y cordobeses. IU habría metido el palito en el avispero, habría intentado colonizar los medios de comunicación y utilizar las movilizaciones como beneficio electoral. Lo hace siempre. Como son políticos y no pueden ser otra cosa, no apoyarían en absoluto ninguna acción dirigida directa y realmente a evitar la cosa, pero eso sí, hubieran formado un gran jolgorio en la prensa. Porque a fin de cuentas, aunque el negocio lo hubieran otros, los chicos de IU también son amigos del megalomaníaco, y algo habrían sacado, antes o después. A manipular así a la gente les llaman ellos "acción social". Muchas personas hubieran apoyado las movilizaciones de corazón, pensando que realmente estaban haciendo algo por su ciudad. Otras muchas hubieran también participado, sabiendo que estaban en una farsa dirigida por unos políticos de turno contra otros, pero optando por acudir antes que quedarse en casa. Otros dirían que es la misma historia de siempre y que para hacer el primo, mejor se está durmiendo.

¿Qué ha pasado en Córdoba cuando la iniciativa de destruir esta parte de la sierra es apoyada por IU?

Pues nada. Unos cuantos se han movilizado, a duras penas, sin apoyo social. No faltan mercenarios políticos que pretendan engancharse a la cosa, pero con mucho morro y poco crédito. Como los que animan el cotarro en los politiqueos son los que mandan, pues todo tranquilo. Y a vivir. Ellos piensan que cuando lleguen las elecciones los únicos que se van a acordar de sus trapicheos son los que no votan. El asociacionismo cordobés está masivamente colonizado por IU a través de sus múltiples hilos económicos y sociales, y el que se mueve no sale en la foto. La prensa dice que la cosa no se puede publicar. Además, está llegando el verano y las terracitas son para la izquierda cordobesa como las capillas para los capillitas.

Ahora, estimada lectora o lector, hemos ideado tres respuestas posibles a lo ya dicho:

1) Yo ya sabía todo esto. Yo no voto a ninguno de estos mamones.

Estupendo, pues si lo sabes es el momento de hacer algo. La abstención se justifica porque podemos y tenemos que hacer política en el día a día, no un día cada cuatro años. Abstenerse y tumbarse a la bartola es lo mismo que votar a cualquiera de estos impresentables. Es la hora de que te informes, contrastes la información y la difundas, de acudir a las reuniones, de proponer cosas, de animar a la gente a ir. La hora de impedirles hacer lo que les da la gana.

2) Pues sí, es así. Pero yo soy de izquierdas. Hay que votar a alguien, no?

Vale, vota a quien creas mejor, ya ves para lo que vale. Pero no podrás estar de acuerdo con que se haga esto en tu cara tan solo porque manda IU. Y si realmente crees que cuando les votas los políticos adquieren un compromiso contigo, porque imaginamos que por eso votas, exígeselo ahora. Es la hora de que te informes, contrastes la información y la difundas, de acudir a las reuniones, de proponer cosas, de animar a la gente a ir. La hora de impedirles hacer lo que les da la gana.
En cambio, si eres un votante de pesebre, todo te dará igual. Pero date cuenta de que el pesebre puede cambiar de dueño. Entonces comerán otras bestias en él.

3) Esto no es así. Ya estamos con la pejiguera de siempre de que todos los políticos son iguales. Ir a esta opción.

Bueno, pues juzga tu mismo/a. Si tu les encuentras las diferencias en la forma de gobernar y no sólo en los programas electorales, tendrás tus razones. Pero búscalas de verdad, no por puros intereses personales. Porque si no vamos a estar toda la puta vida igual, ande yo caliente y ríase la gente. Porque cuando estés frio, la gente se va a reir igual. Si crees que son diferentes, exígeles políticas diferentes de verdad y en lo que importa. Es la hora de que te informes, contrastes la información y la difundas, de acudir a las reuniones, de proponer cosas, de animar a la gente a ir. La hora de impedirles hacer lo que les da la gana.