Nuestros sueños no caben en vuestras urnas: crónica onírica del Primero de Mayo
Amenazaban negras tormentas y nubes oscuras, pero salimos a gritar nuestros amores y rabias con un pie hecho de arterias en las calles de Córdoba y otro en aquellas de Chicago. En mi caso los pies tornaron ruedas ya que, debido a mi tendinitis, me acoplé en el coche que iniciaba la marcha mientras en mi estómago e intestinos se concentraban esas negras tormentas de gastroenteritis nocturnas que me habían tenido toda la noche en vela y sin sueños.


Comenzaban ahora los sueños, por la mañana fresca, marchando por la arteria mayor de la ciudad: el Paseo de la Victoria (esa que anhelamos). Paralelos a nosotros, siempre paralelos, la otra concentración sindical oficial a los que dediqué parte de mis residuos gástricos. No está el horno para pactos…nunca lo ha estado: ¡Derogación de la reforma laboral y contra el desmantelamiento de lo Público! ¡Contra el capitalismo!.
¡Cada vez somos más! Y a las caras de compañeros y amigos se les unen otras nuevas, con las mismas miradas, con las mismas pisadas: ¡Obrero si no luchas, nadie te escucha! ¡Contra la reforma, huelga general! ¡Obrera despedida, patrón colgado! ¡No hay pan para tanto chorizo! ¡La crisis que la paguen los capitalistas! ¡Muerte al Estado y viva la Anarquía! ¡La lucha está en la calle y no en el Parlamento! ¡La solución, la revolución!.
Bajo la inquietante mirada onírica del Gran Capitán (mitad capitán, mitad torero: aquel califa Lagartijo) emergía la realidad reptiliana con brazo en alto y cara al Sol que atravesaba la Plaza en un absurdo y lúcido nublado (otra parte de mis residuos gástricos para el niñato). Y sobre nuestras miradas chispeantes (la de Carmen la más luminosa y serena) la voz de nuestro albañil ilustrado que nos arengaba y emocionaba, en comunión de palabras, con Cruz de Mayo floreada al fondo enmarcando la ceremonia pagana.
Recogidas las banderas rojinegras y los pertrechos salimos camino de la finca ocupada de Somontes en Palma del Río, dejando tras nosotros otra manifestación de niños trajeados y hostia en boca con procesión de carruajes llenos de flores: La Batalla de las Flores, le llaman. ¡Qué sabrán ellos de batallas y de flores!.
¡Qué rica es nuestra Andalucía! ¡Qué campos! ¿Dónde está la crisis?…nos preguntábamos camino de Palma del Río. Y allí un río de puños nos esperaba bajo un cielo irreal más real que nunca. Bajo un cielo de pinceladas verde y blancas con toques rojinegros. ¡Qué bonita está la bandera de nuestra Andalucía con esa otra rojinegra de rebeldía!.
Y allí los Hijos del Pueblo, con mayúsculas, aquellos que siempre estarán contra todo Poder, contra todo Estado, el Pueblo andaluz, el mismo Pueblo.
Cantidad de coches y autocares sobre un altozano de tierra negra, muy negra, con cantos rodados que se acumulan en majanos a la entrada de la finca. “Son 400 hectáreas que subasta la Junta de Andalucía al menor postor para especular y recibir tan sólo subvenciones y biodiesel”. Y bajo la mirada de un cura obrero, las Palabras sobre los muros del cortijo: ¡La tierra para quien la trabaja! ¡Somontes no se rinde! ¡Ni Dios, ni patria, ni amo!, y nuestras miradas chispeantes (la de Carmen la más luminosa y serena). Y las Palabras hechas Verbo en el corazón de los 20 jornaleros y jornaleras que han comenzado a ocupar la finca: “Con estas tierras podrían vivir 300 personas, trabajándolas en común y creando cooperativas. Plantaríamos alcachofas, pimientos, algunos olivos y dejaríamos esos cultivos especulativos de cereal y catalpas”. Y el Verbo hecho Carne en sus manos y en sus frentes…ya llevan más de un mes autoorganizándose y autogestionando la finca, y ya conocen la violencia nocturna de los tricornios: “Si nos echan, volveremos. Siempre son pocos los que comienzan a tirar del carro. Hay mucho miedo y pasividad, pero pronto de unirá más gente. Sólo queremos trabajar y vivir dignamente”.
Entre patatas, pimientos, lechugas, cardos y tomates descubrimos ¡cerámica romana! ¡Hay que joderse con la deformación profesional!. Era imposible que entre Rafa, Laura, Carlos y yo no cayéramos en la cuenta. Carlos alcanza el asa de un ánfora olearia romana, Dressel 20, con sello: STACA. ¡hay que joderse!…no podía ser otro nombre.

Entre sevillanas combativas llevamos el hallazgo a los compañeros jornaleros. Lola lo mira incrédula, parece un pimiento. Tened en cuenta que la Junta venderá junto a la finca patrimonio histórico a un particular…haremos un informe (para algo debían servir 4 arqueólogos en una finca ocupada).
La Fiesta onírica continúa. “Aquí hay de tó y para tó servimos”, comenta un jornalero curtido en soles, mientras El Petas y Birras (cantautor irreverente) cantaba su célebre : “Vámono ar campo a follá”. Risas de todos, también de Cañamero e incluso de Gordillo (pañuelo al cuello) mientras un “filósofo antifascista. Formador político” me da su tarjeta para que no deje de llamarle (¡joder que imán tengo!), y que no, y que no, y que si esto es una fiesta y que luego viene la policía y se nos echa encima, y se acabó, y que si hay que montar un partido político y un no sé qué… ¡¡¿¿??!!.
Pero no hay revolución que se precie sin baile, sin fiesta. Y Manuel Gerena al cante pone el tono jondo.
Nos vamos sabiendo que los sueños no se pueden pesar, no se pueden medir, que un segundo puede ser una eternidad y que, con independencia de cómo acabe esta revolución, la revolución se ha hecho y la hemos vivido: la tierra es para quien la trabaja y se ha matado al patrón, ya no existe. Y no existe porque le hemos expulsado de nuestros corazones y en nuestras mentes.
Quizás haya hecho falta 2000 años para recuperar el latifundio expulsando al dominus romano, a ese De La Cova en el 36, o a esta Junta en el siglo XXI que han ocupado legalmente, pero ilegítimamente, estas tierras a lo largo de la Historia. Pero quizás sólo haya hecho falta una tarde o, como en un sueño, un segundo.
Y nos vamos también mirando de reojo esos majanos de cantos rodados que están a la entrada…esas posibles armas del Pueblo dispuestas a resistir. Volveremos.
Al día siguiente, 2 de Mayo, almuerzo escuchando a Esperanza Aguirre dando el Premio de la Comunidad de Madrid a Mercadona…y más noticias de “recortes”. Y les envío a todos ellos mis últimos residuos de gastroenteritis con la sonrisa del sabedor que ha alcanzado la Victoria y que, aunque nada se hiciera de lo soñado… ya hemos soñado.
Ignacio Muñiz

